Estábamos agotados pero felices. Luego, le besé los senos y ella jugó un rato con los míos. Esta es nuestra historia. Les quiere, su amiga, Andrea Bonzo… P. Ese cuento de que no podía con el palo de tu esposo no me lo creí ni un segundo. Me hice una cola para que el cabello no interfiriera con los movimientos ni obstruyera la vista, dejando al descubierto el rostro y el cuello. |