Creo recordar unos juegos previos, y ciertas bromas, Elena poniéndose de pié y reclinándose sobre la mesa quedando con el culo en pompa, el chico metió la mano bajo su falda y bajo sus braguitas. Por la posición en que estábamos Marta no se dio cuenta, pero Elena lo vio claramente, sin pensarlo apagó el dvd. Estaba viendo a mi hija penetrada por todos su agujeros, y la emoción era tal que me quedé de piedra parando incluso de masturbarme. Dicho esto rompió mis esquemas, así que me puse a pensar que era lo que me estaba dando morbo, quizás era solo porque mi hija, por muy hija mía que fuera, estaba buenísima, o tal vez por algo como lo que paso en aquel trío con su madre, estaba viendo algo mío mancillado ante mis ojos, y esa visión me creaba una impotencia y rabia que rompía convirtiéndose en el mayor de los morbos. me respondió de forma fulminante. Nos contó las fantasías que habían pasado una y otra vez por su cabeza, fantasías con muchos hombres, con mujeres, e incluso mencionó que había llegado a fantasear con animales, pero nos quiso tranquilizar diciendo que eso lo dejaba en la fantasía. |