No era necesario. ―No sabes aún para que sirve la lengua de un esclavo? – le espetó Sheritra al muchacho. Luego me limpias las botas a conciencia y me pones un faldellín plisado y túnica corta. Con gran ceremonial la fueron despojando de todos los atributos reales y fueron guardando en distintos cofres de plata cada uno de los símbolos, joyas, corona, túnica, sandalias. El dolor ha pasado como por ensalmo y me he puesto de pie. Mi pene estaba medio excitado y por la postura daba la impresión de que si crecía más apuntaría directamente a la boca de la esclava que no dejaba de mirarlo de reojo. |