Maite la agarró antes de que penetrara a su amiga y le dio varios chupetones. La sacó de su boca y la dirigió a la vagina de mi madre que miraba en dirección a la cámara. Su polla entraba en la boca de mi madre. Llevaba una falda corta y ajustada que le marcaban mucho su cintura y su hermoso culo, además de dejar a la vista las estupendas piernas que la sostenían. Vivíamos en un bloque de pisos de la capital, tenía once plantas y nosotros vivíamos en el noveno. Para nada. |