De repente escuchó las voces de dos personas. Igual llevaba un minivestido que fue levantado para liberar una erección similar a la de la Chica del sillón. de verdad ya quiero irme a casaDijo nuevamente Vanessa tratando de escapar del círculo en el que la tenían. Mientras tanto la otra, aprovechando su posición, se inclinó detrás de ella y continuó disfrutando su trasero. Sus ojos brillaban de una manera muy especial que provocaban en Vanessa esa extraña mezcla de temor y placer. Estaba comenzando el amanecer cuando llegaron. |