Después de que mi sexo se tragó el miembro por completo, comencé a cabalgarlo con paso rítmico, y restregando el clítoris contra la base del pene, a modo de crear fricción. Era amplia y muy ornamentada, tenía una cama inmensa en el medio, un televisor de plasma a los pies del colchón y un closet ancho y con un sinnúmero de gavetas. Aunque ya había tenido relaciones sexuales antes de acostarme con él, nunca había sido penetrada con uno tan grueso. Con la exhibición se había puesto tieso como un palo, con la punta roja e hinchada de sangre. Se arrimó hacia donde estaba Carlos, y ambos tomaron asiento en primera fila para lo que ya estaban seguros pasaría. Vi que te gustó que te viera el culo, y también te excitó ver como Alberto le miraba las pechugas a Helena. |