No me lo tragué, claro. Yo… negocios Con un movimiento de manos que pretende ser lo más vago posible e indicarle…pasemos al siguiente tema, mientras ella aprovecha para observar mis labios, no sé si con pensamientos lascivos pero si una mirada que me pareció hambrienta y a la par para lanzar la pregunta de rigor: ¿CASADO? ¡Ja, ja, ja! Me alegro que me haga esa pregunta. La cosa fue decayendo después poco a poco, cuando veía que aquello no conseguía avivarme prácticamente nada y terminé apagando el maldito trasto. Así que no me importó en absoluto que lamiera una por una las gotas de sudor que me rodaban por el pecho, agachándose para seguirles el rastro hasta la pelambrera de mis huevos yo no soy uno de esos boys de pasarela, que se depilan hasta la raja del culo, los muy maricones. Pequeño y esquivo objetivo, porque no paraba de moverse, pero donde pongo el ojo, pongo la polla… ¿O debería haber dicho el ojete?Con lo que no contaba era con lo retorcida que podía llegar a ser mi clienta. Redactora Jefe. |