adiós padre – decía fríamente Ingrid. sois físicamente parecidos, pero en el fondo sois diferentes, Ingrid, inteligente, bondadosa, decidida, planificadora, en cambio tu, brutal, alocado, pasional ¿crees que podrás darle lo que se merece?. Sus antebrazos tenían dos pistolas que se podían desplegar y en sus brazos sprays de nanos con células madre para las heridas. Trinchera notó como su mente abandonaba su cuerpo, estaba en el mundo virtual, había mucha seguridad, pero no tanta como el esperaba. ¿ttu eres mi hermano? ¿desde cuando lo sabes? – preguntaba Ingrid. El padre los miró atentamente y les dijo. |