Yo me había puesto un bikini rosa muy minúsculo y después de respirar varias veces muy hondo, salí a la piscina donde solo estaba él, sentado en la escalera de aluminio. Me incorpore enseguida mirando su embriagador culito moviéndose al compás de su carrera hasta que salto al agua. El me contesto y note su mirada pegada en toda la parte trasera de mi cuerpo, aunque os parezca mentira pude sentir su deseo. Yo lo único que podía hacer era agarrarle su cabeza y esperar a que pasase el placer que llenaba mi cuerpecito. Aquello fue el remate. Yo soy una chica bajita, morena, con el pelo cortado casi a lo chico, de una piel tostadita y de cuerpo menudo pero muy bien proporcionado, vamos que soy de las que si me ponen al lado de una rubia de metro setenta, de 90 60 90, a lo primero nadie se fijaría en mi, pero al cabo de unos instantes que me observasen con mas detenimiento, probablemente acabarían mirándome mas que a la rubia. |