Que después de semejante noche de sexo y pasión me la encontré así al despertar. No, no, no puede ser. No, no, no puede ser. Nadie me va a creer, voy a acabar en la trena. No, no, no puede ser. ¿Pero qué he hecho? Anoche estaba preciosa con ese vestido negro corto, tan ceñido, si ropa interior, con aquellos zapatos de tacón también negros. |