¡Qué más te da, tonta!. Pero sabía que no, que ya estaba despierta. Venga, Clarita, piensa un poco y haz que el mamón se la envaine. Ahora, desconectar el teléfono, apagar el móvil, sacar un billete de tren que no pienso usar, bajar las persianas…y chillar bajito. Volvió a calibrar el aparato, ajuntándolo con precisión, hasta reducir la zona de búsqueda a un cuadrado de 100x100 m. Clara tuvo una idea. |