Encima para más inrí el asiento estaba fijo al suelo, pero este en sí no era el único problema sino lo que más dificultaba mi posición, era una palanca que sobresalía del mismo sillón (la cual servía para ajustar la inclinación). No hacia falta jurarlo como me sentía nerviosa, excitada… era un cóctel, como he comentado antes había dirigido mi mano hacia la puertecilla para abrirla, no sin antes haber levantado previamente el pasador. Dio por hecho que deseaba continuar (joder y acepto, pues era obviamente que estaba claro), pues en silencio continúe escuchándolo sin hacer gesto alguno por mi parte, este continuo comentándome que continuará con lo visto en las escenas, que emulará lo que veía. Haciéndome alcanzar un nuevo orgasmo, pero dejándome con semejante calentón. Continuo, volví a escuchar esa voz la cual continuaba comentando que no me asustará y gritará, sino todo lo contrario que sí lo deseaba disfrutará con ella, o por el contrario con un simple gesto a modo de cerrar la puertecilla lo comprendería. Mientras mi otra mano que había abandonado el reposa brazos para posarse inicialmente sobre mi muslo, acariciándome ascendiendo hasta mi cuello sintiendo las yemas de mis dedos finalizando en mis labios, y descender hacia mis pechos. |