Como alma llena el diablo, corrí hacia la puerta cerrando está a toda prisa y como sí supiera donde estuviera el pestillo lo eché, quizás por pura casualidad. Esa voz volvió a insistir, pidiéndome que no dudara… que comenzará de una vez, decidiéndome me fui arrodillando al tiempo que me levante la falda, agachándome con cuidado pues no sabía en que momento me toparía con la palanca, al tiempo que me fui introduciendo ese miembro en mi boca. Poco a poco mis intromisiones en dichas páginas eran más continuas, me introducía en páginas como enfemenino. Aprovechaba el tiempo, en medir las habitaciones, la cocina o el baño, bueno en general el piso al completo, volcando tal información en el autocad (un programa de diseño con el cual planifico su decoración). Bueno pero después de navegar, entrando en diversas páginas y portales eróticos, observando la cantidad de juguetes eróticos, que me podrían proporcionar no solo noches de placer sino, yo misma proporcionar placer alguna que otra amiga. Aunque mis padres opinaban que por mi condición y mi clase no debía de trabajar, o al menos de algo que no fuera referente a mi carrera o condición, pues era denigrante y humillante. |