Esas manos ahora volaban hacia adelante y al poco ya estaban abarcando sus redondas tetas. Tienes una figura estupenda no debes esconderla si no mostrarla con orgullo. Cuando poco a poco fueron volviendo a la realidad y una sonrisa aparecía en sus ojos, un pensamiento afloró en sus cerebros: Este sería su secreto. Los dos se ondulaban al mismo compás, potenciado y acelerado hasta el frenesí;haciendo que con cada uno de esos movimientos estuvieran más cerca de un clímax que parecía ya inminente. Solo un pensamiento se abría paso en su cerebro: Aun no, todavía no. Helena arqueó su espalda y tensó los músculos abdominales a la vez que iniciaba un vaivén simultáneo con las entradas y salidas de aquellos dedos de su interior. |