Además lo amo y lo deseo tanto que me duele la piel, lo necesito en todos los sentidos, es tan dulce y. tiene que ser pecado tanto goce. Se sitúa entre mis piernas, veo en su cara el sufrimiento de necesitarme tanto como yo a él, y con una mirada cómplice, mirada del que sabe que el placer se acerca, por fin, por fiiin, entra en mí. Lo beso ¿o él a mí? No estoy segura, me mueve el instinto, la necesidad de sentirlo dentro, me subo a horcajadas sobre él, siento su lengua, lo oigo gemir suave, susurrar mi nombre, algo en mi interior se mueve… bufff. Busca el final de mi falda para encontrar piel, subir por mis mulsos, llegar hasta mi ropa interior y seguramente quitármela con la urgencia de sus ardores, pero sorpresa… ¡no llevo nada debajo! No sé si fue un gemido lo que salió de su garganta cuando sintió la humedad de mi sexo sin que nada se interpusiera, suelta el pezón que le apacigua la boca y se va de nuevo en busca que de la mía a la vez que su dedo acaricia mi clítoris hinchado… me quema, que necesidad tan grande de tener un orgasmo… me arqueo, me abro, me abre, me penetra con un dedo primero, luego con dos…. Además lo amo y lo deseo tanto que me duele la piel, lo necesito en todos los sentidos, es tan dulce y. |