Cachonda a más no poder, se quitó el top, sin dejar de mover las caderas. ¡UAHHHHHH! – aullaba Nuri, pues en mi entusiasmo le había dado un pequeño mordisco a su pezón (pequeño, ¿eh?). Jamona, en cambio, estaba acojonadísima y continuaba forcejeando inútilmente con la manija de la puerta. Como dos rayos, las dos chicas se abalanzaron contra sus puertas. Poco a poco, el volumen de la charla fue bajando, lo que me molestó mucho, pues escuchar lo que se decían aquellas dos guarrillas me estaba gustando bastante. Menudo par de elementos estáis hechos. |