Acércate – susurré. ¡Espera! – resoplé dirigiéndome a Nuri, sin dejar de bombear a su amiga – Súbete en su cara. Me di la vuelta para decirle que cogiera mejor el taxi de delante, el primero de la fila (protocolo normal en la parada de taxis), pero, al hacerlo, me encontré con una morenita preciosa, vestida con un top brillante, de esos que dejan la espalda al aire, sujeto por unos finos tirantes, que marcaba a la perfección sus rotundos senos y con una minifalda negra tableada, que dejaba al aire dos muslos de estatua griega. Madre mía, todavía no puedo creerme lo que ha pasado. Las chicas han obtenido un servicio de chófer gratuito desde la puerta de la disco hasta su casa y yo he obtenido… je, je, je…FIN. Mira Nuri, ¿me dejas que te tutee? Como ya nos conocemos tan bien… Te lo voy a explicar clarito. |