Hasta mañana – dijo él. Le pedí que se viniera a comer a casa, salimos del bar y así lo hizo. Me ha sido imposible ir no tenía con quien dejar a la niña – respondí mientras me preguntaba que por qué le daba explicacionesSe agachó junto al cochecito y empezó a hacerle carantoñas a la niña…¿Así que tú eres la que no ha dejado que mamá viniera a jugar conmigo? –La niña se rió y empezó a manotear, de pronto sentí que una mano acariciaba mis muslos y me buscaba el coño. No quería… decir… balbuceó. El se dio cuenta de mi mirada y los dos comenzamos a reírnos. Lo desnudé me arrodillé ante él y lamí suavemente su glande, cerró los ojos mientras su miembro se levantaba aún más. |