La dominación me tenía excitada. Era Delta 8. Mi conejita estaba de nuevo empapándose. Definitivamente aprendí la lección, y no solo eso, desaparecieron mis ganas de ser altanera, desafiante, antipática para con mis amos, así como mis ganas de escaparme. Al ir cubierta la jaula con un pesado manto negro no pude ver por donde íbamos, o las direcciones que tomábamos. Y a la vez estaba muerta de miedo. |