El cura seguía el rito y dijo. El padre adoptivo de Ingrid se levantó, se dirigió a la pareja y dijo. Sus antebrazos tenían dos pistolas que se podían desplegar y en sus brazos sprays de nanos con células madre para las heridas. Ingrid iba a darle un puñetazo, pero no pudo, sus ojos se llenaron de lagrimas y rompio a llorar, se abrazó a su hermano diciendo que lo había encontrado por fin. Las manos de Ingrid cedieron y Enrique desabrochó el vestido de novia que cayó suavemente, dejándola con el velo, la ropa interior, las medias y un liguero. adiós padre – decía fríamente Ingrid. |