Solo encontré en ella una cosa que no me convenció nunca, sobre todo en los momentos en que la utilizaba para excitarme, elevar mi libido y contemplar su desnudez en el momento de derramarme, era el pequeño pene que el escultor, siguiendo quizá la costumbre de la época, nos ofreció. Sé con toda seguridad que será el elegido, porque estoy convencido no hay nadie que se le pueda igualar. Creí correrme con aquella excelsa y sensual visión, pero hice un esfuerzo por evitarlo y seguir disfrutando. Además de poder contemplar su bello rostro, como premio adicional, me ofreció contemplara la parte superior de su desnudo pecho y pudiese admirar sus dos oscuras y redondas aureolas resaltando sobre una suave y tostada piel. ¡¡ Qué bello eres !! pude al fin escribir cuando conseguí calmar mi inicial excitación. Por mantener la costumbre de guardar toda la información que se relaciona con este personaje, anoté la dirección donde se podían enviar las fotografías. |