Sí, gracias cielo. No, no es ninguna broma, hace un año, desde que empecé a estudiar la carrera que ejerzo como puta de lujo para pagármela, sé que debía habértelo contado, pero. Esta bien, piénsatelo durante un par de días ¿vale? Yo aceptaré lo que decidas – dijo acercándose a mí, me abrazó, acercó sus labios a los míos y mientras me besaba ambos descendimos hasta tumbarnos en la cama de nuevo. No te preocupes, cielo, tú déjalo en mis manos. Bárbara llevaba un mono casi transparente que marcaba perfectamente sus curvas, y bajo el que sólo llevaba unas braguitas. Aún así, me dejé llevar una vez más, como Javi me había aconsejado. |