dijo de tal forma que era imposible negarse, con lo cual le tuve que decir,Vale, pero solo un poco Aunque realmente no me disgustaba para nada verla, eso si temía que aunque ahora pudiera estar empalmado abiertamente no pudiera masturbarme y quizás la cosa acabaría aún peor para mi lío mental. Su decisión se basaba en simple vocación, ella siempre se había sentido distinta a las demás personas en temas sexuales, tenía la libido más elevada que cualquier amigo o conocido. En ese mismo instante sentí un movimiento en mis pantalones, aunque no quise darle importancia intentando distraer mi mirada hacia otro lado. Las palabras de mi hija sobre su madre me creaban expectación, curiosidad, morbo, quería saber más, y ella me lo seguía contando. Elena se había ido con unas amigas de compras y al cine, seguramente también irían a cenar luego, solía hacerlo 1 de cada 2 fines de semana. Creo recordar unos juegos previos, y ciertas bromas, Elena poniéndose de pié y reclinándose sobre la mesa quedando con el culo en pompa, el chico metió la mano bajo su falda y bajo sus braguitas. |