Y sin ánimo de endiosarme, considero que por encima del inspirador vuelo de Supermán, por delante de la fuerza inigualable del mítico semidiós Hércules, superando con creces los dones consistentes en dominar la mente o detener el tiempo con la precisión abrumadora de una cámara digital, estuvo la magnífica jornada que con tantísima rapidez había transcurrido. Por fin localicé a una joven inactiva. Sin embargo, me hago cargo de lo complicado que tiene que resultar para estas mujeres satisfacer sus necesidades sexuales. Aquella mañana me sentía más viejo que nunca, y quise compartir mi recientemente adquirida sabiduría con el muchachete. Un individuo regordete, calvo, de mirada jovial con aspecto de ser el anfitrión de la fiesta, que conversaba con alguien a través de un teléfono móvil, acaparó toda mi atención. En constantes arrebatos de provocación, se levantaba simultáneamente unos senos de una esfericidad exquisita, inspirando la sensación momentánea de que llevaba puesto un wanderbra. |