dos hermanos mayores, en un pequeño complejo de apartamentos, casi todos ellos vacíos en aquellos días debido a que era una época temprana y también a que las condiciones atmosféricas no habían acompañado prácticamente hasta aquel día. Aquello fue el remate. Debido a mi timidez, apenas había cruzado cuatro saludos con el chico del que os hable antes, al que voy a llamar Mark; pero le observaba a escondidas y sabia que bajaba a bañarse a la piscina en una hora en que no había casi nadie o nadie, cuando los pocos inquilinos estaban en la playa; aquel día, ademas, coincidió en que era domingo, mis hermanos habían salido fuera y la soledad en los apartamentos era total. Yo era un mar de gemidos y temblores, el placer que me producía la boca de Mark era infinito, le deseaba, le amaba. No se exactamente la gente que habría en los apartamentos, porque no soy demasiado cotilla, pero si se que había un chico, de unos 26 años que me volvió loca nada mas verle. Enseguida el vino a tumbarse a mi lado, me dijo algo que yo no entendí muy bien, estaba muy sonrojada y notaba como mi timidez estaba a punto de explotar. |