Me acostumbré a llevar una tanga de repuesto en el bolso porque se me humedecían durante las horas de oficina y necesitaba cambiarme. Me encanta. Y cada vez que iba a la copiadora de color…Recuerdo un día en especial, pero fueron muchos los días. excitar a los hombres, el saberme deseada, el saberme el sueño de sus pajas o de los polvos con sus mujeres. Mis visitas a la copiadora eran esperadas y admiradas por mis compañeros, y me acostumbré a dirigir mi mirada a los bultos de sus pantalones para excitarme con sus reacciones. Salí del baño ocultando los sostenes y con el pecho más marcado en la blusa que de costumbre, mis aureolas rosaditas se transparentaban totalmente. |