cojones, pensaba que habías muerto – decía Enrique. Estaba ahí, en las maquinas, inerte, decidió dejarlo así. Cuando Enrique terminó con los senos de Ingrid, acomodó su pene en la entrada de la cueva de Ingrid, la cual, tenia miedo de que le hiciera daño. oye pibe, ¿estas seguro de eso? Es un suicidio entrar ahí – decía el copiloto, un hombre vestido con un traje lleno de cables y sensores y acento argentino. ¿ttu eres mi hermano? ¿desde cuando lo sabes? – preguntaba Ingrid. Los ojos de Ingrid empezaron a llorar. |